Vó decile como más te guste: Pibe – Nene – Chango – Gurí – Coltro – Guachín – Purrete – Gurí – Nene – Botija – Cabro – Pendejo – Mitã’i – Chibolo – Guagua – Chamaco – Chavo – Crío – Chaval – Teki – Pibeño…
¡Feliz Día de les Niñeces, individues en miniatura!
Por algún motivo que los lingüistas aún no se animan a investigar sin casco, el viejo y querido “Día del Niño” ya no es suficiente. Hoy celebramos el Día de las Niñeces. Sí, niñez en plural. Porque al parecer, tener una infancia ya es poco inclusivo. Hay que tener varias, todas juntas, simultáneas, inter seccionales y preferentemente sin etiquetas, salvo las que dicen “libre de gluten”.
A esta altura, nadie sabe muy bien si estamos celebrando a los chicos, a las chiques, o a les seres bajites que todavía no saben escribir, pero ya tienen que elegir pronombre. Porque claro, no alcanza con aprender a atarse los cordones: ahora también tenés que definirte como “niñe deconstructive en tránsito”.
Y si te atreves, con toda la osadía de un cavernícola, a decir “Feliz día del niño”, no faltará quien te corrija con una mirada fulminante, como si hubieras quemado un libro de Paulo Freire en horario central. “¿Niño? ¿¡NIÑO!? Disculpame, pero eso es un constructo adulto centrista patriarcal que invisibiliza las diversidades infantiles”. Ah, perdón, no sabía. Prometo flagelarme con un diccionario neutro.
Porque eso es lo que se impone hoy: un idioma inclusivo que no solo cambia palabras, sino que las multiplica. Donde antes decías “Todos los chicos”, ahora tenés que decir “Todes les niñes en sus múltiples experiencias vitales”. Y si no lo hacés, bueno… sos parte del problema. Así, sin juicio ni apelación. Culpable por usar el español que aprendiste en primer grado.
La niñez, perdón, las niñeces, ya no juegan con autitos o muñecas, sino que exploran su auto-percepción identitaria mientras cantan canciones con la letra “e”. ¿Qué no sabés si el hijo de tu prima se identifica como él, ella, elle o dragón místico? Mejor no preguntes. Regalale una pelota neutral, sin género, sin dirección y sin goles, no vaya a ser que alguien se sienta oprimide por el concepto de competencia.
Y ojo: esto no es estar en contra de la inclusión. Al contrario. Todos, ¡Perdón otra vez!, todes queremos una sociedad más justa, más abierta, más empática. El tema es cuando la empatía se vuelve tan sofisticada que necesitás un traductor para leer una tarjeta de cumpleaños.
Así que, en este día tan especial, brindo por la infancia… o por las niñeces… o por lo que sea que quede de eso entre tanta revisión semántica. Y a los peques, que todavía juegan, ríen y no entienden por qué ahora “correr en el recreo” se llama “Dinámica horizontal de esparcimiento espontáneo”: ¡Disfruten su día! Porque todavía pueden. Hasta que alguien les diga que eso también es problemático…
Redacción: Fm 98.7 “Un nuevo concepto en radio”