La elección de Santiago del Estero: qué dice sobre el escenario político nacional.

El contundente triunfo del oficialismo provincial vuelve a poner en escena una vieja realidad de la política argentina: el poder territorial sigue siendo decisivo. Qué lectura puede hacerse del resultado y por qué el nombre de Gerardo Zamora comienza a aparecer en las conversaciones sobre el futuro del peronismo federal.
La elección municipal de Santiago del Estero dejó varios mensajes políticos, aunque conviene analizarlos con cautela para evitar trasladar automáticamente un escenario provincial al plano nacional.
El dato más contundente fue la ratificación del enorme poder territorial del oficialismo. El Frente Cívico por Santiago, espacio político liderado por Gerardo Zamora, volvió a imponerse con amplitud en la mayoría de los municipios que renovaban autoridades, consolidando un predominio que sostiene desde hace más de dos décadas.
Sin embargo, más allá del resultado local, la elección permite extraer algunas conclusiones de alcance nacional.
– El peso de los oficialismos provinciales.
Santiago del Estero demuestra que allí donde existe una estructura política consolidada, la discusión nacional pierde centralidad. La gestión local, el trabajo de los intendentes y la organización territorial continúan siendo factores determinantes a la hora de definir una elección.
– Los límites de la polarización nacional.
La disputa política entre el presidente Javier Milei y el kirchnerismo no fue el eje de esta elección. En Santiago del Estero predominó un liderazgo provincial construido durante más de veinte años, capaz de sostener una identidad política propia por encima de la grieta nacional.
– El desafío territorial de La Libertad Avanza.
El espacio del Presidente todavía enfrenta dificultades para transformar su fuerte presencia nacional en poder territorial. Puede contar con un electorado importante, pero competir contra estructuras provinciales consolidadas exige dirigentes locales, fiscales, candidatos conocidos y presencia permanente, una construcción que aún se encuentra en desarrollo en buena parte del país.
Esto no significa que La Libertad Avanza no pueda seguir creciendo, sino que las elecciones provinciales y municipales presentan desafíos muy diferentes a una elección presidencial.
– Un peronismo con poder, pero sin conducción unificada.
Mientras algunos gobernadores mantienen estructuras electorales muy competitivas, el peronismo nacional continúa sin un liderazgo claramente consolidado.
Santiago del Estero refleja que los mandatarios provinciales conservan un importante volumen político, aunque ese poder territorial no necesariamente se traduce en una conducción nacional.
– ¿Qué puede anticipar este resultado para las elecciones de octubre?
Probablemente, muy poco.
Santiago del Estero es una de las provincias con mayor particularidad política del país. Su sistema de alianzas y el liderazgo construido por Zamora hacen difícil utilizarla como un termómetro de lo que ocurrirá en el resto de la Argentina.
La principal enseñanza parece ser otra: los argentinos siguen votando de manera distinta según la escala de la elección.
En las elecciones nacionales suelen pesar variables como la economía, la inflación o la imagen presidencial. En cambio, en las elecciones municipales y provinciales continúan siendo decisivos el intendente, el gobernador y la estructura política de cada distrito.
– La conclusión podría resumirse en una frase:
Los oficialismos provinciales siguen vivos. La política territorial todavía no fue reemplazada por la política de las redes sociales.
Ese quizás sea el dato más relevante que deja el resultado santiagueño.
Gerardo Zamora: quién es y por qué algunos lo mencionan como una figura de proyección nacional.
Aunque rara vez ocupa el centro de la escena política nacional, Gerardo Zamora es uno de los dirigentes con mayor capacidad de construcción de poder de las últimas dos décadas y uno de los gobernadores más influyentes dentro del espacio federal.
– Su trayectoria política resulta singular.
Comenzó su militancia en la Unión Cívica Radical, fue intendente de la ciudad de Santiago del Estero y en 2005 alcanzó la gobernación, poniendo fin a más de cuarenta años de hegemonía peronista en la provincia.
Poco tiempo después se alineó políticamente con Néstor Kirchner, integrando el grupo conocido como los “radicales K”.
Desde entonces construyó el Frente Cívico por Santiago, una coalición que gobierna la provincia prácticamente sin interrupciones desde hace más de veinte años. Cuando las restricciones constitucionales le impidieron competir por un nuevo mandato, la gobernación fue ejercida por su esposa, Claudia Ledesma Abdala. Más tarde regresó al cargo y actualmente el gobernador es su histórico colaborador, Elías Suárez, mientras Zamora continúa siendo el principal conductor político del espacio.
– ¿Por qué aparece su nombre en el escenario nacional?
No porque hoy figure entre los principales candidatos presidenciales, sino porque reúne varias condiciones que despiertan el interés de analistas y dirigentes.
En primer lugar, porque gana elecciones. El Frente Cívico volvió a obtener un amplio respaldo electoral, cercano a los dos tercios de los votos, ratificando una fortaleza política poco frecuente.
Además, mantiene diálogo con sectores muy diversos. Supo ser aliado del kirchnerismo, conserva una buena relación con otros gobernadores y también ha evitado una confrontación permanente con el gobierno de Javier Milei. Esa capacidad para negociar y construir consensos es uno de sus principales activos.
Por otra parte, ante la ausencia de una conducción nacional indiscutida dentro del peronismo, algunos analistas consideran que los gobernadores con fuerte respaldo territorial podrían adquirir un mayor protagonismo en los próximos años.
– ¿Puede ser candidato a presidente?
Hoy no aparece entre los principales aspirantes a la Presidencia.
Tiene fortalezas evidentes: una sólida experiencia de gestión, una estructura política consolidada, capacidad de negociación y una buena relación con buena parte de los gobernadores.
Pero también enfrenta limitaciones importantes. Su nivel de conocimiento fuera del norte argentino continúa siendo relativamente bajo, su figura está fuertemente asociada a Santiago del Estero y la prolongada permanencia de su espacio en el poder ha generado cuestionamientos por parte de la oposición.
Por eso, el escenario más probable no parece ser el de una candidatura presidencial en el corto plazo.
Muchos observadores imaginan a Zamora desempeñando un papel diferente: el de articulador del peronismo federal o del bloque de gobernadores, un dirigente capaz de construir acuerdos y reunir voluntades en un escenario político cada vez más fragmentado.
En la política argentina existe una vieja máxima que resume esa lógica: a veces tiene más poder quien reúne los votos de varios gobernadores que quien más aparece en televisión.
Quizás esa sea la mejor explicación de por qué el nombre de Gerardo Zamora vuelve a aparecer cada vez que se analiza el futuro del mapa político argentino.

  • Redacción: Fm 98.7  “Un nuevo concepto en radio”