La televisión que nos muestra a nosotros mismos.
El sábado por la noche me dispuse a ver TVR – Televisión Registrada. Según se presenta, es el único noticiero sobre la televisión argentina. Era la edición número 27, conducida por Juan Di Natale y Carolina Papaleo, con Andrés “Duca” Ducatenzeiler como invitado.
Más allá de simpatías o diferencias, hay algo que siempre logra TVR: poner frente a nuestros ojos un compilado de declaraciones, entrevistas y noticias que reflejan lo que pasa… o, mejor dicho, lo que nos pasa. Y es impactante.
Cuando uno observa ese mosaico de voces, entiende casi de inmediato por qué estamos como estamos.
No hay nadie que se salga del libreto esperado. Nadie parece dispuesto a romper el discurso políticamente correcto del espacio por el que compite. Y digo del espacio por el que compite, no del espacio que representa, porque las razones son bastante evidentes.
Todos nos dicen lo que ya sabemos. Todos denuncian lo mismo. Todos señalan culpas. Los discursos son cada vez más vacíos y más pobres en propuestas.
Se habla mucho del pasado. Apenas un poco del presente. Del futuro, absolutamente nada.
Hace algún tiempo escuché al economista Héctor Giuliano decir que las tres patas de la opinión pública son: el gobierno de turno, la pseudo oposición y los medios de comunicación. Pero agregaba algo todavía más importante: que es el poder real, el establishment, el que finalmente decide de qué se habla… y de qué no.
Esa reflexión, acertada o discutible, invita al menos a pensar quién fija la agenda y por qué terminamos discutiendo siempre los mismos temas, mientras otros permanecemos sistemáticamente fuera del debate.
Y si bajamos la mirada de la televisión nacional a nuestro propio pueblo, tampoco hacemos demasiado diferente. En General La Madrid repetimos, en una escala mucho más pequeña, las mismas lógicas: discursos previsibles, debates superficiales y muy poca capacidad para imaginar el mañana.
Mientras tanto, el futuro espera. Y nosotros seguimos discutiendo el pasado.
Ojalá empecemos a exigir algo más que consignas y eslóganes. Ojalá volvamos a hablar de proyectos, de ideas y de un horizonte común.
Porque, de lo contrario, seguiremos brindando irónicamente por nuestra propia resignación.
¡Al pueblo argentino, salud!
Y si no reaccionamos, aunque sea un poco, que Dios nos ampare… o, como dice el dicho popular, que sanputas nos lleve.
Buena semana para todos…
TVR… la televisión que nos muestra a nosotros mismos.



