Hace poco escuché un dicho que no conocía. Me quedó grabado en la memoria. Alguien dijo: “Son todos la misma sopa”. Y esta mañana, miércoles 8 de julio, en la víspera del Día de la Independencia, esa frase volvió a mi cabeza.
El intendente Martín Randazzo y el concejal Dardo Javier “Peca” Núñez, uno de los opositores más combativos, al menos en el plano discursivo, se reunieron. Según explicó el propio Núñez en declaraciones a otro medio, el encuentro tuvo como objetivo acercarle al intendente una propuesta para trabajar en conjunto en un proyecto que, asegura, viene impulsando desde hace tiempo: la radicación de una empresa que generaría alrededor de cincuenta puestos de trabajo directos y otros treinta indirectos… ¡Tomá mate!
Ahora bien, no estamos hablando de un dirigente que haya mantenido una oposición moderada. Muy por el contrario.
Núñez impulsó, sin éxito, la interpelación del propio intendente, iniciativa que fue rechazada por la mayoría oficialista en el Concejo Deliberante. Ha cuestionado reiteradamente la transparencia de la gestión municipal y puso especial énfasis en denunciar lo que, a su entender, representa un conflicto de intereses con la creación de la SAPEM, señalando que el intendente queda “De los dos lados del mostrador”.
Incluso, puertas adentro de su propio espacio político, no fueron pocas las críticas hacia compañeros de bloque o dirigentes que, según él, estaban “Jugando para Randazzo” o “Ayudándolo a gestionar”.
Por eso, la reunión de hoy inevitablemente abre interrogantes.
¿Qué cambió? ¿Qué pretende exactamente Núñez con este nuevo escenario?
Si la gestión era tan cuestionable como sostuvo durante todo este tiempo, ¿Qué explica ahora esta decisión de sentarse a trabajar en conjunto?
Y si, por el contrario, entiende que hay proyectos que justifican dejar de lado las diferencias políticas en beneficio de la comunidad, ¿No habría sido oportuno sostener ese criterio desde el principio?
Nadie puede objetar que oficialismo y oposición trabajen juntos cuando el objetivo es generar inversiones y empleo. Al contrario. Ojalá ocurriera más seguido.
Lo que los vecinos también tienen derecho a pedir es coherencia.
La política no se mide solamente por los discursos encendidos, sino también por la consistencia entre lo que se dice y lo que finalmente se hace.
Hay un viejo refrán que dice que algunos escriben con la mano lo que después borran con el codo. Tal vez sea una definición injusta. Tal vez no.
Lo cierto es que, con estos dimes y diretes, con estos cambios de tono y estas idas y vueltas que desconciertan más de lo que explican, muchos vecinos terminan sacando una conclusión tan simple como lapidaria.
Que, al final de cuentas… “Son todos la misma sopa”.
Al final… “Son todos la misma sopa”



