Hoy publicamos en redes un pedacito de El témpano de Adrián Abonizio:
“En las tardes tranquilas cuando extraño todo, pienso que todo no es lo que perdí.
Una rosa de fe y aun a costa de perder, se pierde pero se gana.
La lucha es de igual a igual contra uno mismo, y eso es ganar.
Voy hacia el fuego como la mariposa, y no hay rima que rime con vivir.
No te pares, no te mates. Sólo es una forma más de demorarse…”
Hay canciones que no envejecen porque, en realidad, hablan de nosotros. De esas batallas silenciosas que nadie ve. De las derrotas que duelen y de las victorias que tampoco salen en los diarios.
Adrián Abonizio escribió: “La lucha es de igual a igual contra uno mismo. Y eso es ganar.” Quizás ahí esté una de las definiciones más honestas de la vida.
Muchas veces creemos que extrañamos lo que perdimos. Un trabajo, una etapa, una persona, un proyecto, un tiempo que ya no vuelve. Pero, si uno se detiene un instante, descubre que no todo era eso. Que todavía queda una rosa de fe, como dice la canción. Que perder también enseña. Que perder también limpia. Y, a veces, hasta nos devuelve a nosotros mismos.
Vivimos en una época que nos exige resultados inmediatos. Éxitos rápidos. Respuestas instantáneas. Pero la vida casi nunca funciona así. La vida es más parecida al paso manso de un día cualquiera que al vértigo de las grandes noticias.
Y, sin embargo, seguimos…
Como la mariposa que va hacia el fuego. No porque ignore el riesgo, sino porque hay algo más fuerte que el miedo: la necesidad de seguir buscando sentido.
“No te pares, no te mates. Sólo es una forma más de demorarse.”
Tremenda frase, extraordinaria. Detenerse, resignarse, bajar los brazos, también es una manera de perder tiempo. En cambio, caminar, aunque sea despacio; equivocarse, aunque duela; volver a empezar, aunque cueste… eso siempre nos mantiene vivos.
Tal vez hoy no sea un día para cambiar el mundo.
Pero sí puede ser un buen día para ganarle una pequeña batalla a ese adversario que todos llevamos adentro. Ese que nos dice “no vale la pena”, “ya es tarde”, “dejalo para mañana”.
Si logramos vencerlo, aunque sea por un rato, ya habremos ganado algo importante.
Y recuerden: no siempre hace falta correr. A veces alcanza con seguir caminando… al tranquito manso nomás.
- Redacción: Fm 98.7 “Un nuevo concepto en radio”



