De mi… cuando lo poco es mucho.

Cuando lo poco es mucho…
Tres o cuatro veces por semana y siempre por la tarde noche voy a lo que decimos “El centro” Hago una rutina de ida… salgo de mi casa por Las Heras en contra mano, doblo por Alberdi hata la escuela N° 7, y tomo Rodríguez Peña hasta Mitre, al tranco manso y siempre por la vereda izquierda. Ya en esa equina se rompe el ritual y voy por donde sea a los lugares que necesito. En Mitre entre Rodríguez Peña y Moreno hay un hogar de adultos mayores.
La sala de estar tiene una gran vidriera a la calle. Cuando uno se acostumbra al paisaje pasa con cierta indiferencia por el lugar. Hace un tiempo, un amigo llevó a su madre al lugar que les cuento.
Y Cuando paso por la vereda de enfrente (Siempre la izquierda) el se levanta con gran entusiasmo y me saluda con los brazos extendidos hacia el cielo, como si estuviera en un balcón dirigiendosé a una gran multitud. Yo le devuelvo el saludo con el mismo gesto y el mismo entusiasmo. Las primeras veces las abuela no habrán entendido nada, pero todos sabemos que la alegría y el entusiasmo contagian, por lo que las abuelas empezaron tambien a saludarme con entusiasmo y los brazo en alto cada vez que paso.
La verdad es que salvo la mamá de mi amigo y mi amigo no tengo idea de quienes más están. Pienso tambien que ellas tampoco tienen la la menor idea de quien soy yo.
El domingo por la tarde noche pasé como tantas veces y cuando llegué a la esquina de Mitre y Moreno me volví. Me paré en el frente de la vidriera, las saludé efusivamente, les tiré un par de besos y les tomé la fotografía que ahora comparto con ustedes.
No quieran saber la sorpresa, y la alegría que se ganaron con ese pequeño gesto.
Siempre digo en la radio que un saludo, o una sonrisa no le cuesta nada a quien la proporciona pero es tremendamente importante para aquel que la recibe. Nada… apenas un granito de arena en esto de la construcción de la comunidad.

  • Redacción: Fm 98.7 “Un nuevo concepto en radio”