Entre memes, chistes y especuladores…

Entre memes, chistes y especuladores…
Seguimos publicando chistes pelotudos, memes, burlas sobre Adorni, sobre el blanqueo, sobre la “Inocencia fiscal” y sobre cada barbaridad que sale de la usina oficial. Nos indignamos, compartimos, comentamos, nos reímos para no llorar. Pero mientras tanto, ellos gobiernan. Ajustan, despiden, rematan patrimonio público, disciplinan a fuerza de miedo y construyen sentido común todos los días.
Y nosotros, ¿Qué hacemos?
Pareciera que una parte importante de la dirigencia opositora está más preocupada por medir encuestas que por organizar resistencia. Más ocupada en contar votos futuros que en defender derechos presentes. Más pendiente de quién encabeza una lista el año próximo que de la realidad que atraviesan millones de argentinos hoy.
Lo más triste no es solamente el gobierno que tenemos. Lo más triste es la ausencia de una conducción capaz de convocar, organizar y construir una alternativa que vaya más allá de las declaraciones, los comunicados y los posteos indignados.
En ese contexto, resuenan como nunca los versos de Omar Moreno Palacios:
“Charlatanes de cocina, me tienen medio pasao
y bastante repunao, señores de cartulina,
el veneno que camina, el mediocre, el resentido,
el ventajero, el bandido, orejiando los baruyos
que anda, a salto de yuyos, como el cuis, a los chiyidos.
Y me molesta el bocón, puro jarabe de pico,
manejado del hocico como toros a galpón,
son frágiles de opinión cuando la taba es culera
pero, de cualquier manera, como se han puesto baquianos
se le rebalzan las manos recorriendo las tramperas.”
Qué descripción más actual. Abundan los bocones. Sobran los especialistas en declaraciones altisonantes, en hilos de Twitter, en entrevistas televisivas, en análisis de café. Pero escasean quienes estén dispuestos a poner el cuerpo para construir organización, acumular fuerza y enfrentar de verdad un proyecto político que avanza sin encontrar resistencia proporcional.
La Argentina no necesita más comentaristas de la tragedia. Necesita dirigentes capaces de transformar el descontento en acción colectiva. Necesita menos cálculo electoral y más compromiso político. Menos especulación y más coraje.
Porque mientras algunos siguen recorriendo las tramperas, haciendo cuentas y acomodando fichas para el próximo turno electoral, la realidad avanza. Y cuando finalmente llegue el año de las elecciones, tal vez descubran que no quedó demasiado para representar.
Los pueblos no se organizan con memes. Los gobiernos no se frenan con sarcasmos. Y la historia nunca cambió por obra y gracia de los comentaristas.
Para eso hacen falta convicciones. Organización. Y voluntad de pelea…
Escuchanos en la mañana de la radio Fm 98.7